Galletas de mantequilla: recetas

Cómo hacer galletas caseras

Galletas saladas

¿Quieres un snack saludable? ¿Está tratando de reducir el consumo de alimentos procesados? Entonces estas galletas saladas caseras son tu receta.

Se preparan en sólo 5 minutos (sin amasar), usando ingredientes normales que seguro que tienes en la cocina, y tienen un sabor increíble.

Galletas saladas

Sí, y sólo cuestan unos céntimos por lote con ingredientes de verdad. Lo sé, lo mejor desde el pan de molde. Si nunca has intentado hacer tus propias galletas saladas, mi recomendación es que lo intentes.

Puedes utilizarlas como picatostes para tus ensaladas, para untar salsas o dips, como hummus o guacamole, como pan para tu bocadillo de mediodía o merienda, etc.

Y además hay muchas conminaciones de sabor que puedes hacer: con harina normal e integral, con queso, con semillas, con especias, etc.

Tiempo de preparación: 5 minutos

Tiempo de cocción: 10 minutos

Tiempo total: 15 minutos

Ingredientes

  • 3 tazas de harina o una mezcla de harina y harina integral
  • 2 cucharaditas de azúcar
  • 2 cucharaditas de sal
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 240 ml de agua
  • Opcional: 1 cucharada de semillas de sésamo, 1 cucharada de semillas de hinojo, 1 cucharada de semillas de amapola, 1 cucharadita de sal marina para decorar

Instrucciones

Encendemos el horno a 230 grados, calor arriba y abajo; y enharinamos una bandeja de horno (o de galletas) con un poco de harina, para que no se peguen.

En un recipiente mediano tamizamos la harina, el azúcar y la sal. Incorporamos el aceite y el agua, removiéndolo hasta que se forme una masa suave y pegajosa.

Si queda mucha harina suelta en el fondo del recipiente y vemos que la masa no admite más, añadimos más agua, cucharada a cucharada, hasta que se incorpore toda la harina.

Cuando la masa esté uniforme, la dividimos en dos mitades y reservamos una mitad. Espolvoreamos ligeramente la superficie de trabajo con harina y colocamos una de las mitades encima.

Trabajando desde el centro de la masa, extendemos con un rodillo la masa formando un rectángulo de aproximadamente 3 mm de grosor (o incluso más delgado). Lo mejor es ayudarse de un rodillo con guías, para que toda la masa quede uniforme.

Si vemos que la masa comienza a encogerse a medida que lo estiramos, significa que necesita más tiempo, y hay que dejarla reposar, destapada, durante unos 5 minutos.

Una vez que tenemos la masa estirada, cepillamos ligeramente la superficie con agua. Mezclamos las semillas en un bol pequeño y espolvoreamos la mitad de manera uniforme encima de la masa.

Con un cuchillo (o un cortador de pizza) cortamos la masa en cuadrados (o la forma que queramos) individuales de aproximadamente 2,5 x 5 cm.

Transferimos las galletas a la bandeja enharinada utilizando una espátula. En esta ocasión, las galletas no ensancharán durante el cocinado, así que se pueden colocar cerca las unas de las otras.

Para que no se inflen durante la cocción, pinchamos cada galleta con los dientes de un tenedor antes de introducirlas en el horno durante 10-15 minutos, o hasta que los bordes estén dorados.

Las galletas más finas se hornean más rápido que las más gruesas, por eso es aconsejable estirar la masa con una guía, para que todas se cocinen uniformemente.

Mientras se hornea el primer lote de galletas saladas, extendemos y cortamos el resto de la masa. Sacamos las galletas del horno y las transferimos a una rejilla metálica para que se enfríen por completo; mientras que introducimos en el horno la siguiente tanda.

Las galletas se irán endureciendo poco a poco a medida que se enfríen. Cuando estén completamente frías, las podemos conservar en un recipiente hermético a temperatura ambiente hasta por 5 días.

Cuando ya no estén tan crujientes, se pueden colocar en una bandeja de horno y hornearlas a 180°C durante unos minutos para que vuelvan a crujir.

Notas de la Receta

Puedes variar el sabor de estas galletas añadiendo diferentes ingredientes, como 150 gramos de queso rallado, 1/4 cucharadita de cebolla en polvo, 1/4 cucharadita de ajo en polvo, 1/4 cucharadita de chile en polvo, 1/4 cucharadita de pimentón ahumado (el pimentón dulce también funciona bien), etc.

También puedes hacer que las galletas sean más elegantes cortándolas con cortadores de galletas.