Galletas de mantequilla: recetas

Cómo hacer galletas caseras

Galletas de jengibre

Esta receta de galletas de jengibre es ideal para hornear con los niños, y es un adorable regalo de Navidad hecho en casa con mucho amor.

Pero aunque es fácil hacer galletas navideñas de aspecto encantador, es un reto hacer que sepan bien. Por lo general, cuanto más bonita es una galleta, peor sabe.

Galletas de jengibre

Y las galletas de jengibre son un ejemplo de ello, la mayoría de las veces, saben a cartón. Pero ese no es el caso de estos adorables hombres (y mujeres) de jengibre. Crujientes por fuera y suaves por dentro, saben tan bien como parecen.

Tiempo de preparación: 30 minutos

Tiempo de cocción: 20 minutos

Tiempo total: 50 minutos, más al menos 1 hora para enfriar la masa y tiempo para congelar las galletas

INGREDIENTES PARA 45 GALLETAS

  • 340 g de harina para todo uso
  • 2 cucharaditas de bicarbonato de sodio
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de jengibre molido
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 1/2 cucharadita de pimienta inglesa molida
  • 1/4 cucharadita de clavo de olor molido
  • 1/8 cucharadita de pimienta negra recién molida
  • 150 g de mantequilla sin sal, ablandada
  • 50 g más 2 cucharadas de azúcar
  • 55 g más 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 1 huevo grande
  • 6 cucharadas de melaza
  • Glasa real, para decorar.

INSTRUCCIONES

En un bol mediano, tamiza la harina, el bicarbonato de sodio, la sal, el jengibre, la canela, la pimienta de Jamaica, el clavo y la pimienta negra.

En el bol de una batidora eléctrica equipada con el batidor plano, mezcla la mantequilla y el azúcar a velocidad media, hasta que estén suaves y esponjosos, unos 2 minutos.

Incorpora el huevo y la melaza, y mézclalo unos segundos, hasta que todos los ingredientes estén bien combinados.

Añade la mezcla de harina y remuévelo a velocidad baja hasta que la masa esté uniforme, sin sobremezclarla.

Divide la masa por la mitad y forma dos discos. Envuelve estos discos en film y consérvalos en el frigorífico hasta que estén firmes, mínimo 1 hora o hasta tres días.

Mientras tanto, precalienta el horno a 180° C (sin ventilador) y forra una bandeja con papel de pergamino.

Retirar la masa de la nevera. Si la masa ha estado en el frigorífico más de una hora, deberás dejarla reposar a temperatura ambiente de 10 a 15 minutos, y amasarla brevemente hasta que esté lo suficientemente flexible como para estirarla.

Coloca la masa sobre una superficie de trabajo ligeramente enharinada, o un tapete antiadherente. Estira la masa con un rodillo hasta que tenga un grosor de 3 o 4 milímetros.

Corta las formas con un cortador de galletas (normalmente suelen tener forma de hombre o mujer de jengibre) y transfiere cada galleta a la bandeja de horno forrada, utilizando una espátula si es necesario.

Las galletas no deben superponerse, y cada una tiene que tener un espacio alrededor de al menos 3 cm.

Recoge los retales de masa que no puedas usar y amásalos en una bola. Luego extiéndelos y cortarlos de nuevo, introduciendo la masa en el frigorífico si es necesario. Repite la operación hasta que se agote la masa.

Hornea las galletas de 8 a 10 minutos o hasta que los bordes estén dorados y firmes. Los centros pueden estar un poco blandos todavía.

Deja que las galletas enfríen en la bandeja durante varios minutos hasta que se fijen y, a continuación, pásalas a una rejilla para que se enfríen por completo. Repite el horneado con el resto de la masa.

Cuando las galletas estén completamente frías, se pueden decorar con glaseado. Deja que el glaseado se endurezca por completo, unas horas, y luego guárdalas en un recipiente hermético.

Notas de la receta

La masa para galletas puede congelarse hasta por 3 meses: Una ver dadas forma, envuelve cada una de ellas en film, y colócalas en una bolsa hermética.

Cuando vayas a hornearlas, retira la masa del congelador, descongélalas hasta que la masa esté flexible, y luego procede con la receta.

Para congelar las galletas después de hornear: Deja que las galletas se enfríen completamente y guárdalas en un recipiente hermético, separando las capas con papel de pergamino o papel de aluminio.

Antes de servir, saca las galletas del recipiente y déjalas a temperatura ambiente.