Galletas de mantequilla: recetas

Cómo hacer galletas caseras

Galletas de calabaza

Estas galletitas de calabaza son mi última obsesión. Cargadas de puré de calabaza y especias de otoño, como la canela, el jengibre, la nuez moscada y el clavo, tienen una textura untuosa y crujiente.

Son fáciles, rápidas, inspiradas en el otoño, con ingredientes de temporada, no demasiado dulces, y con la textura perfecta.

Galletas de calabaza

Después de muchos años de probar y probar, he encontrado que la mayoría de las galletas de calabaza tienden a tener una textura como de bizcocho.

Esto es debido a que la mayoría de las recetas incluyen tanto puré de calabaza como huevos, y ambos combinados, tienden a hacer galletas húmedas, más parecidas a los bizcochos que a las galletas tradicionales.

Aunque no hay nada de malo en esto, soy más de las galletas crujientes y suaves en los centros. No estaba segura de si al utilizar puré de calabaza en la masa, sería posible hacer una galleta crujiente y masticable, pero creo que lo he conseguido.

He utilizado solo el puré de calabaza suficiente para agregar ese maravilloso sabor dulce natural, sin demasiada humedad. También me conformé con un solo huevo para unir las cosas.

Se necesitaron algunos intentos para que todo saliera correctamente, pero estas galletas de calabaza crujientes están listas para que disfrutes a tope del otoño.

Tiempo de cocción: 20 minutos

Tiempo total: 30 minutos

INGREDIENTES PARA 30 GALLETAS

  • 190 g de harina
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 1/2 cucharadita de levadura en polvo
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 1/2 cucharadita de jengibre molido
  • 1/4 cucharadita de nuez moscada molida
  • 1/4 cucharadita de clavo de olor molido
  • 100 g de mantequilla sin sal, ablandada
  • 100 g de azúcar
  • 110 g de azúcar moreno
  • 1 huevo L
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 210 g de puré de calabaza en lata
  • 1-1,5 cucharadas de azúcar, para decorar

Para el frosting:

  • 50 g de mantequilla, ablandada
  • 120 g de queso cremoso, ablandado
  • 2 tazas de azúcar glas
  • 1-1/2 cucharadita de extracto de vainilla

INSTRUCCIONES

Precalentamos el horno a 180 grados (sin ventilador) y forramos una bandeja para galletas con dos láminas de papel vegetal.

En un recipiente grande, tamizamos la harina, el bicarbonato de sodio, la levadura en polvo, la sal, la canela, el jengibre, la nuez moscada y los clavos. Reservamos.

Con una batidora eléctrica batimos la mantequilla y los azúcares hasta que estén suaves y esponjosos, unos 2-3 minutos.

Bajamos los restos de ingredientes que se hayan quedado en las paredes del bol y luego incorporamos los huevos uno por uno, sin añadir el siguiente hasta que el anterior haya desaparecido en la mezcla.

Añadimos el puré de calabaza y la vainilla, y volvemos a mezclar. La mezcla estará algo cuajada en este punto, es algo normal.

Rebañamos las paredes del bol y luego añadimos la mezcla de harina poco a poco, mezclándolo a velocidad lenta, lo justo hasta que la harina haya desaparecido.

Con una cuchara de helado, cogemos una cucharada y media y la colocamos en la bandeja forrada, dejando bastante espacio entre una galleta y otra.

Espolvoreamos las galletas uniformemente con un poco de azúcar, y las horneamos de 18 a 20 minutos, hasta que estén hinchadas y ligeramente doradas alrededor de los bordes.

Una vez fuera del horno, las dejamos reposar unos minutos sobre las bandejas, y luego las transferimos a una rejilla de metal para que enfríen por completo.

Para hacer el frosting, mezcla todos los ingredientes hasta que esté cremoso, y espárcelo por encima de la galleta cuando estén frías. Si quieres que el frosting se quede más duro, introdúcelo unos minutos en el frigorífico antes de servirlas.

Notas de la receta

La masa de galletas se puede congelar hasta por 3 meses, tanto cruda como horneada. Para congelar la masa cruda, forma las bolas y colócalas en una bandeja dentro del congelador, cuando estén sólidas, transfiérelas a una bolsa que se pueda sellar, y elimina la mayor cantidad de aire posible.

Para hornearlas no hace falta descongelarlas, introdúcelas en el horno directamente desde el congelador, dejándolas de 1 a 2 minutos más en el horno.

Para congelarlas después de hornearlas, deja que enfríen completamente y guárdalas en un recipiente hermético separando las capas con papel vegetal. Antes de servirlas, descongélalas a temperatura ambiente.